• ¿Qué es la articulación temporomandibular (ATM)?

    Las articulaciones temporomandibulares conectan el maxilar inferior, conocido como mandíbula, al hueso en el lado de la cabeza, llamado hueso temporal. Si usted coloca los dedos justo frente a las orejas y abre la boca, puede sentir estas articulaciones. Debido a que estas articulaciones son flexibles, la mandíbula puede moverse suavemente de arriba a abajo y de lado a lado, permitiéndonos hablar, masticar y bostezar. Los músculos se acoplan a las articulaciones mandibulares y las rodean controlando su posición y movimiento.

    Cuando abrimos la boca, los extremos redondeados de la mandíbula inferior llamados cóndilos se deslizan por la fosa temporal, la cavidad de la articulación del hueso temporal. Cuando cerramos la boca, los cóndilos se deslizan hacia atrás a su posición original. Para mantener este movimiento suave, tenemos un disco blando entre el cóndilo y el hueso temporal. Este disco absorbe los golpes a la articulación de la mandíbula que son ocasionados por la masticación y otros movimientos.

    Las articulaciones temporomandibulares son distintas a otras articulaciones del cuerpo. La combinación de la bisagra y los movimientos de deslizamiento hace que este conjunto sea entre los más complicados del cuerpo. Además, los tejidos que componen las articulaciones temporomandibulares difieren de otras articulaciones de carga, como la rodilla o la cadera. Debido a su movimiento complejo y composición única, la articulación de la mandíbula y los músculos que la controlan pueden suponer un enorme desafío para los pacientes así como para los proveedores de atención médica cuando surgen problemas.

  • ¿Qué son los trastornos de la ATM?

    Los trastornos de las articulaciones y de los músculos temporomandibulares, comúnmente llamados trastornos de la ATM (o TMJ, por sus siglas en inglés), son un grupo de afecciones que causan dolor y disfunción en las articulaciones y los músculos mandibulares que controlan el movimiento de la mandíbula.

    Estos trastornos se manifiestan habitualmente con dolor crónico de cabeza o de la cara. El dolor puede producirse al abrir o cerrar la boca y suele acrecentarse con el uso de la mandíbula (masticar, cantar, hablar). El origen del dolor puede ser alguna alteración en la estructura músculoesquelética de la articulación temporomandibular, dolor neuropático episódico (por ejemplo, neuralgia del trigémino) o continuo, y enfermedades neurovasculares como la migraña.

  • ¿Qué causa los transtornos de la ATM?

    En algunos casos, un trauma a la mandíbula o a la articulación temporomandibular desempeña un papel en el desarrollo de este trastorno, pero en la mayoría de los casos de problemas de las articulaciones y los músculos mandibulares, los científicos no saben cuál es la causa. Ya que este problema médico es más común en las mujeres que en los hombres, los científicos están explorando la posible relación entre las hormonas femeninas y los trastornos de la ATM.

    Para muchas personas, los síntomas parecen iniciar sin una razón obvia. Las investigaciones cuestionan la creencia popular de que una mala mordida o los aparatos de ortodoncia pueden desencadenar los trastornos de la ATM.

    No hay ninguna prueba científica que los ruidos como de chasquidos o tronidos en la articulación de la mandíbula conducen a problemas graves. De hecho, en la población en general, es común tener este tipo de sonido. Los ruidos en la mandíbula por sí solos, sin dolor ni movimiento mandibular limitado, no indican un trastorno de la ATM y no es necesario tratarlos.

  • ¿Cuáles son las señales y los síntomas?

    Hay una variedad de síntomas que pueden estar vinculados a los trastornos de la ATM. El síntoma más común es el dolor, especialmente el dolor en los músculos de la masticación o en la articulación mandibular. Otros posibles síntomas incluyen:

    • Dolor que irradia por la cara, la mandíbula o el cuello,
    • Rigidez en los músculos de la mandíbula,
    • Movimiento limitado o bloqueo de la mandíbula,
    • Ruidos como de chasquidos o tronidos que causan dolor en la articulación mandibular al abrir o cerrar la boca,
    • Un cambio en la forma en que los dientes superiores e inferiores encajan entre sí.
  • ¿Cómo se diagnostican los trastornos de la ATM?

    Actualmente no hay ninguna prueba estándar que sea ampliamente aceptada para diagnosticar correctamente los trastornos de la ATM. Debido a que las causas exactas y los síntomas no están claros, puede ser difícil y confuso identificar este tipo de trastornos. Actualmente, los proveedores de atención médica toman nota de la descripción que da el paciente de sus síntomas, así como del historial médico y dental detallado, y examinan las áreas problemáticas, incluyendo la cabeza, el cuello, la cara y la mandíbula. También se puede recomendar realizar estudios de imágenes.

    Quizás usted desee consultar con su médico para descartar otras posibles causas de dolor. El dolor facial puede ser un síntoma de muchas otras afecciones, tales como las infecciones del oído o de los senos paranasales (sinusitis), varios tipos de dolores de cabeza o neuralgias faciales (relacionadas con dolor del nervio facial). Si se descartan estos problemas primero, es más fácil identificar los trastornos de la ATM.

  • ¿Cómo se tratan los trastornos de la ATM?

    Debido a que es necesario realizar más estudios sobre la seguridad y la eficacia de la mayoría de los tratamientos para los trastornos de las articulaciones y los músculos mandibulares, los expertos recomiendan firmemente que se utilicen los tratamientos más conservadores y reversibles posibles. Los tratamientos conservadores no invaden los tejidos de la cara, mandíbula o articulación ni requieren cirugía. Los tratamientos reversibles no provocan cambios permanentes en la estructura o la posición de la mandíbula o de los dientes. Incluso cuando los trastornos de la ATM son persistentes, la mayoría de los pacientes no necesitan tratamientos agresivos.

    Tratamientos conservadores

    Debido a que los problemas más comunes de las articulaciones y los músculos mandibulares son temporales y no empeoran, es posible que sólo requiera un tratamiento sencillo para aliviar el malestar.

    Prácticas de autocuidado

    Hay pasos que usted puede seguir que pueden ayudar a aliviar los síntomas, tales como:

    • comer alimentos blandos,
    • aplicar bolsas de hielo,
    • evitar los movimientos extremos de la mandíbula (como dar bostezos grandes, cantar fuertemente y mascar chicle o goma de mascar),
    • aprender técnicas de relajamiento y reducción del estrés,
    • practicar estiramientos suaves de la mandíbula y ejercicios de relajamiento que pueden ayudar a incrementar el movimiento de la mandíbula. Su proveedor de atención médica o un terapeuta físico puede recomendarle ejercicios, si son lo indicado para su situación en particular.

    Analgésicos

    Muchas personas con trastornos de la ATM pueden obtener alivio temporal de las molestias de la mandíbula, con el uso a corto plazo de los analgésicos sin receta o de los fármacos antiinflamatorios no esteroideos o AINE (también conocidos como NSAIDS, por sus siglas en inglés), como el ibuprofeno. Cuando sea necesario, su dentista o médico puede recetarle analgésicos o medicamentos antiinflamatorios más fuertes, relajantes musculares, o antidepresivos para ayudar a aliviar los síntomas más fuertes.

    Férulas de estabilización

    Su médico o dentista puede recomendar un dispositivo oral, también llamado férula de estabilización o protector bucal o de la mordida, que es un protector de plástico que encaja en los dientes superiores o inferiores. Las férulas de estabilización son los tratamientos más utilizados para los trastornos de la ATM. Sin embargo, los estudios de su eficacia para aliviar el dolor no han sido concluyentes. Si le recomiendan una férula de estabilización, debe utilizarla sólo por un corto tiempo y ésta no debe causar cambios permanentes en la mordida. Si una férula provoca o aumenta el dolor, o le afecta la mordida, deje de usarla y consulte a su proveedor de atención médica.

    Aunque los tratamientos conservadores y reversibles que aquí se describen son útiles para el alivio temporal del dolor, no son una cura para los trastornos de la ATM. Si los síntomas continúan por largo tiempo, regresan con frecuencia o empeoran, avísele a su médico.

    Botox

    El Botox® (toxina botulínica tipo A) es un medicamento hecho con la misma bacteria que causa la intoxicación alimentaria. Cuando se usan en dosis pequeñas, las inyecciones de Botox pueden ayudar a aliviar algunos problemas de salud y han sido aprobadas por la Administración de Fármacos y Alimentos (FDA, por sus siglas en inglés) de los Estados Unidos para el tratamiento de ciertos trastornos. Sin embargo, el Botox actualmente no está aprobado por la FDA para el tratamiento de los trastornos de la ATM.

    Los resultados de los estudios clínicos recientes no han sido concluyentes en relación con la eficacia del Botox para el tratamiento de los trastornos crónicos de la ATM. Se están realizando investigaciones adicionales para aprender cómo el Botox afecta específicamente a los músculos mandibulares y a sus nervios. Los hallazgos ayudarán a determinar si este fármaco puede ser útil en el tratamiento de los trastornos de la ATM.

    Tratamientos irreversibles

    Entre los tratamientos irreversibles que no han demostrado ser eficaces y que incluso pueden empeorar el problema se encuentran la ortodoncia para cambiar la mordida; las coronas y puentes para equilibrar la mordida; el limado de los dientes para equilibrar la mordida (llamado “ajuste oclusal”); y las férulas de reposicionamiento, un tipo de aparato ortopédico que alteran la mordida de manera permanente.

    Cirugía

    Otros tipos de tratamientos, tales como los procedimientos quirúrgicos, invaden los tejidos. Los tratamientos quirúrgicos son controversiales, a menudo irreversibles y deben evitarse siempre que sea posible. No ha habido ningún ensayo clínico a largo plazo para estudiar la seguridad y la eficacia de los tratamientos quirúrgicos para los trastornos de la ATM. Tampoco existen normas para identificar a las personas que probablemente se beneficiarían de la cirugía. El hecho de no responder a los tratamientos conservadores, por ejemplo, no significa automáticamente que sea necesario recurrir a la cirugía. Si le recomiendan un procedimiento quirúrgico, asegúrese de que el médico le explique —en palabras que usted pueda entender— la razón para el tratamiento, los riesgos posibles y otros tipos de tratamiento que puede haber.

    Implantes

    La sustitución quirúrgica de las articulaciones de la mandíbula con implantes artificiales puede causar dolor severo y daño permanente en la mandíbula. Es posible que algunos de estos dispositivos no funcionen correctamente o que con el tiempo se puedan romper en la mandíbula. Si ya ha tenido cirugía de la articulación temporomandibular, debe ser muy precavido a la hora de considerar cualquier operación adicional. Por lo general, las personas que se someten a varias operaciones de la articulación mandibular no tienen una buena perspectiva para una función normal y sin dolor de esta articulación. Antes de someterse a cualquier cirugía de una articulación de la mandíbula, es sumamente importante obtener otras opiniones médicas independientes y comprender plenamente los riesgos que ésta conllevaría.